La restauración

En 1998 y 2003 se realizaron intervenciones arqueológicas que sacaron a la luz un aljibe en el recinto superior y las escaleras que conducían a la torre del homenaje. Pero no ha sido hasta las intervenciones realizadas en el recinto durante los años 2011-2013, de cara a la rehabilitación y puesta en valor del castillo, cuando se ha conocido con mayor detalle, y casi en su totalidad, el sistema defensivo del castillo así como la distribución interior de las edificaciones del mismo. Cabe destacar la localización de una mezquita en el recinto superior, así como dos aljibes, y las puertas de acceso a los diferentes niveles de la fortaleza.

Al iniciarse esta última intervención casi no podía apreciarse nada de la estructura del castillo, por lo que hubo que realizar una importante limpieza del entorno antes de comenzar, tarea que incluyó el vaciar casi 1000 tumbas de la época de su uso como cementerio local.

Pero mejor dejar a los autores de la excavación y la restauración que nos lo expliquen:

Castillo de Castril. La Restauración.

Antonio Martín Muñoz

Arquitecto y Director de las obras de restauración del castillo de Castril
En 2011, cuando se inician las obras para la restauración del castillo de Castril, apenas podían percibirse algunos rastros de esa imponencia que suponía la antigua fortaleza. Se mantenían las singulares características naturales que propiciaron, en su día, la elección de esta peña con lugar estratégico, pero eran escasos los vestigios de la imponente construcción que allí se alzó durante siglos. Era, por tanto, necesario realizar una ingente tarea de limpieza del castillo de Castril para identificar las estructuras primarias del conjunto y, al menos, recuperar un número suficiente de indicios que permitiesen interpretar las auténticas proporciones del monumento.

Esta tarea ocupó los primeros meses de la intervención en el castillo de Castril y con mucho trabajo, un poco de intuición y otro tanto de suerte, se fueron localizando importantes tramos de estructuras y fábricas y terminaron saliendo a la luz torres, murallas, escaleras, estancias, aljibes, patios, pavimentos… en definitiva, elementos más que suficientes para reconocer la formalización del castillo y su configuración general.

En la zona superior se establece el recinto militar perfectamente parapetado entre los riscos que le sirven de sustento para la ejecución de las torres; la distribución de las mismas se realiza aprovechando los peñones que de modo rítmico jalonan el perímetro de la cumbre. En realidad, la propia naturaleza ya había construido la fortificación y la mano humana solo tuvo que complementarla. A veces, los tajos que forma la roca (desniveles que alcanzan los 50 m.) eran más que suficientes para hacer las funciones defensivas por lo que en esos tramos no fue necesario añadir ninguna estructura. Fábricas de mampostería, con piedras del lugar tomadas con morteros de cal, se alzan envolviendo las rocas, en ocasiones talladas para su apoyo, ofreciendo al enemigo unas proporciones inexpugnables y al señor que lo ocupa un absoluto control del territorio. La restauración del castillo de Castril ha querido mantener y evidenciar esa relación entre la roca natural como sustento y la piedra colocada que hace de piel, de modo que cuando crecen los lienzos conservan la referencia de la base y no la ocultan en su totalidad.

Un segundo recinto amurallado, en la zona de levante, corresponde al asentamiento de la población civil que lo utilizaba como refugio en los períodos de hostigamiento. La fértil margen del río, aguas abajo de la peña, proporcionaba abundante sustento en etapas de concordia. A media altura entre el núcleo actual y la zona militar, este espacio fue muy alterado durante la ocupación cristiana de la fortaleza y apenas se han documentado estructuras, si bien, existen evidencias de pequeñas construcciones que estuvieron adosadas a las rocas y murallas. En las obras de restauración del castillo de Castril se ha respetado la configuración previa, manteniéndose la plataforma existente. La localización de una torre con estancia al interior en este nivel intermedio ha propiciado la restitución de su volumen, que para no sobrecargar la base, se ha realizado con una estructura ligera (pilares y chapa metálicos) y revestimiento con mortero de corcho, consiguiendo una correcta integración tanto formal como material.

Los importantes desniveles en todo el conjunto han obligado a establecer un criterio que diera continuidad y coherencia a la intervención pero, a su vez, permitiese su adaptación a los distintos tramos, dimensiones, etc. Se ha utilizado hormigón de color blanco marfil en todo el desarrollo de escaleras si bien, con diferentes secciones en cada caso y con especial singularidad en la que discurre a los largo del lindero de poniente formalizando la alineación de la muralla, generando un recorrido a modo de mirador hacia la estructuras de la fortaleza y permitiendo la subida a la que fue torre del homenaje. No obstante, la intervención global de puesta en valor del castillo de Castril requería la vinculación de recorridos entre la pasarela del río, el acceso a la fortaleza y el propio centro de la población lo que permite augurar un mejor aprovechamiento de los recursos específicos del municipio en favor de su desarrollo y, lo que es aún más importante, un mayor conocimiento, difusión y protección de este entorno tan singular. Otros elementos como mobiliario urbano, vegetación e iluminación monumental, completan unas obras cuyo objetivo ha sido devolverle al castillo la presencia que tuvo en el entorno, contribuyendo lo imprescindible para su entendimiento y procurando no destacar con las aportaciones por encima de las preexistencias.

Castillo de Castril. La Intervención arqueológica.

Rubén Sánchez Gallego

Arqueólogo de las obras de restauración del castillo de Castril
Son varios los yacimientos arqueológicos documentados en este término municipal que nos hablan de la ocupación desde época prehistórica, ibérica, romana hasta época musulmana: Cortijo del Plantío, Peña Alcaraz, Cortijo de Los Molinillos, Los Mallorquines, Cortijo del Nano, Cortijo del Escribano, Cortijo de Los Cañamones o la Fuente del Moro.

Los restos arqueológicos más significativos, de los numerosos yacimientos arqueológicos inventariados en el término, corresponden a época musulmana, destacando la fortaleza localizada en el peñón que domina el casco urbano (SIPHA, código de identificación 180460025), conocida como Peña del Sagrado Corazón (SIPHA, código de identificación 180460014).

El ḥiṣn Qaštāl, ya es nombrado en los textos del siglo XII por al-Zuhrī, como un asentamiento fortificado, aunque su primera ocupación se remontaría posiblemente al siglo IX. La fortaleza es descrita por al-Zuhrī en los siguientes términos:

“A poniente de este monte sale el río llamado Guadiana [Menor] que baja hacia la fortaleza llamada Castril (Qaštāl). En el patio de dicha fortaleza se encuentra la gran piedra de la que mana agua y que es una piedra lisa que se alza enormemente sobre el suelo. En su parte superior hay una fuente de la que brota tal cantidad de agua que podría mover ocho piedras [de molino]. En el estanque [que se forma] existen muchos peces de color amarillo con lunares rojos, que poseen dientes caninos y molares. Ni en el mar ni en los ríos existen peces más finos que éstos. Quien los contempla correteando entre las cavidades de las rocas se imagina que son espadas [centelleantes] o destellos de relámpago. Luego el agua se esparce entre peñascos y desciende hasta el Guadiana [Menor] hasta que se junta con el Guadalquivir”.

Otra referencia sobre el castillo y río, la encontramos en la crónica de Ibn Ṣāḥib al-Ṣalā quien nos refiere que en el mes de octubre del año 1165 (560 H) en la marcha del ejército almohade desde Granada para atacar Murcia bajo el poder de Ibn Mardāniš, remontaron desde su campamento el Wādī-l-Qāštālī (Río de Castalla o Río de Castril).

Posteriormente en el año 1285, Castril pasará a ser baluarte de la Orden de Santiago:

Un martes veynt días andados de noviembre del año 1285 la Orden de Santiago recibía también a Castel entre Quesada y Huésca (r)

Finalmente la referencia más tardía que se conoce sobre el castillo fronterizo de Castril bajo dominación musulmana, se encuentra en un diploma con fecha de agosto de 1483, por el cual Muley Hacen nombra un alcaide para defender la fortaleza:

“… Dios protega á su Estado y auxilie sus banderas, á favor del alcaide ilustre, es forzado, campeón de la guerra santa, defensor de la frontera…, muy noble y excelente Abumohamed Abdalá, …, dios ensalce su nombramiento y preste auxilio á su inteligencia, alcaide de la fortaleza de Caxtel,…

En 1490, Castril pasará a manos de los Reyes Católicos, quienes otorgan este territorio en señorío a don Hernando de Zafra, Secretario Real, quién ese mismo año, concede una Carta Puebla, atrayendo con tierras y privilegios a los nuevos pobladores.
La recompensa para Zafra, como buen negociador y diplomático quien gracias a su intervención se entregaron sin lucha las plazas de Castril, Bácor y Baza, se realizó mediante una Real Merced fechada en Écija el 16 de febrero de 1490:

Don Fernando y Doña Ysabel etc.…, a vos Fernando de Zafra, nuestro Secretario.…, por la presente os hacemos merced pura y propia, y perfecta no revocable que es dicha entre vivos por juro de heredad para siempre jamás, para vos y para vuestros herederos y sucesores después de vos y para aquél o aquellos que de vos o de ellos tuvieren causa o título, de la fortaleza de Castril con todos sus términos, y dehesas, y prados y pastos, y montes, y ríos y pesca, y caza, y aguas, .…, y distrito y territorio de todo ello, desde la hoja del monte hasta la piedra del río, y de todo lo de la dicha Castril

La promulgación de la Carta Puebla se hará el 13 de septiembre de 1490, en un intento de animar a la repoblación con cristianos viejos y mantener a los musulmanes de la villa.

Posteriormente, Zafra convocará en Castril al antiguo alcaide de la fortaleza Abd Allah al-Qutrub (el Cotrob o el cordobés), conocido de éste tras la rendición de la plaza, nombrándole alguacil mayor del nuevo pueblo, y a Fernando de Aguirre, quien será nombrado alcaide, quedando el alguacil bajo las órdenes del alcaide y estos bajo las órdenes del Señor.

El nombramiento de el Cotrob, es entendido como el mantenimiento de un personaje notable musulmán (alcaide de una de las más fuertes y estratégicas fortalezas defensivas) que servirá de enlace con la población mudéjar, necesaria para la repoblación. Incluso se tomarán medidas para que este grupo de mudéjares no entren en conflicto con los cristianos como queda reflejado en el texto de la Carta Puebla:

No han de criar puercos en las huertas ó lugares de los moros, é si criaren sus haciendas de los dichos moros, puedan matar en pena

Ha de quedar el horno para el alfaquí é para la mezquita

Ambos datos son de gran interés, ya que nos hablan del respeto a los mudéjares, a su religión y sus propiedades, rentas necesarias para la subsistencia y el culto islámico, situación que perdurará hasta el año 1500, siendo tras las revueltas obligación para la población musulmana el bautizo y la consagración de las mezquitas en iglesias.

Pero sobretodo es destacable el hecho de que se mencione el cargo de alfaquí y la presencia de una mezquita, por lo que Castril debió contar con este edificio de culto, quizás de pequeñas dimensiones y posiblemente localizable bajo la actual iglesia, cuya fecha de construcción se remonta entre finales del siglo XV y principios del siglo XVI.

En el siglo XVI (segunda mitad), en las Actas del Cabildo de la villa de Castril, encontramos los últimos datos sobre la fortaleza, en referencia al mantenimiento del cargo de alcaide de la fortaleza de la villa: en 1566 el cargo lo regentaría Juan de Villalpando, y en 1572, el licenciado Diego López de Vitoria; indicándonos que el mantenimiento de estos cargos implica que se seguía usando la fortaleza.

En relación con la documentación de la evidencia arqueológica, los restos exhumados en las intervenciones realizadas en zonas del recinto (nombrado y descrito en el siglo XII) prueban que la fortificación adquiere mayor importancia en época nazarí (siglos XIII-XV), corroborado este dato con las noticias que nos suministran las fuentes escritas castellanas.
En estas fuentes se menciona a Castril como villa, poniendo de manifiesto que estaba poblada y era un asentamiento defendido, no una mera estructura militar, con un núcleo habitado asentado en la ladera de la peña compuesto por un pequeño grupo de casas que contaban con su propia muralla:

Vna casa linderos Pero Valero e Nuflo de Torrezillas y el adarue de la villa
Yten vna casa que alinda con la de Juan Abad y con Diego Amador y el adarue de la villa

En opinión de D. Antonio Malpica, Castril era una de las muchas villas que había en la frontera entre el reino de Granada y Castilla, aunque su importancia radica, en el hecho de que, además de la fortificación, quedan huellas visibles de su organización agrícola gracias a la pervivencia del sistema hidráulico y de las terrazas de cultivo.

En relación con la fortaleza, la característica principal de su mecanismo defensivo, es el aprovechamiento de la roca, utilizándose para levantar lienzos murarios y rellenando grietas.

Derivado de las intervenciones científicas realizadas en parte del complejo (el circuito no está completo por falta de actuaciones), en la actualidad se pueden reconocer dos recintos. El superior, parte eminentemente militar del castillo; y la parte inferior, considerada propiamente como villa (el espacio ocupado por viviendas permanentes).

Los vestigios exhumados científicamente aportan información sobre el uso y función principal del recinto con un carácter defensivo (rodeado por tres peñas con defensas) pese a que estuviese poblado:

Yten vna casa que alinda con su primo Francisco de Alcaçar y con el adarue de la fortaleza

En cuanto a la distribución interna del complejo, éste contaría con una plataforma superior (en la que se exhumó un aljibe en las intervenciones de 1998) sirviendo de explanada y definiendo propiamente el área del castillo. Desde esta plataforma se accedería por unas escaleras exhumadas en las intervenciones de 2003-2004 hasta la torre superior (en la que está la imagen del Sagrado Corazón). En el sector sur contaría con otro aljibe (visible derivado de actuaciones clandestinas).

En cuanto a las funciones poliorcéticas del complejo, contaría con un lienzo de muralla que define todo el conjunto por el Este, partiendo desde la roca (en que colocaron una cruz moderna de hierro) va siguiendo una curva de nivel (910 m) para descender hasta otra de 900 m. En su trazado se inserta una gran torre de planta rectangular, una especie de estribo y otra estructura que posiblemente pertenezca a otra torre. La muralla llegaría hasta la actual entrada al recinto (cerca de la iglesia) en donde se localizan varios restos de murarios que indican, junto a los del entorno de la torre principal, que una línea defensiva definía la separación entre la villa y el castillo; estando también definida por muros de contención localizables en esta parte inferior del complejo.

En las intervenciones realizadas en el recinto durante los años 2011-2013 y función de los objetivos y de las necesidades del Proyecto de Restauración ejecutado en el complejo, se ha podido documentar casi en su totalidad el sistema defensivo del recinto inferior y superior de la fortaleza, y la localización de las puertas de acceso a ambos recintos.

En estos trabajos también se ha documentado un gran edificio que ha sido identificado como la mezquita de la fortaleza y que es citada en las fuentes musulmanas conservadas del siglo XV:

…Un olivar hecho habiz en beneficio de la mezquita de Qastal (Castril) sólo producía una cantidad ínfima de aceite utilizado para su iluminación, el administrador tiene la intención de venderlo para el mantenimiento de la muralla sur y las necesidades del castillo o de la mezquita…

Este hallazgo de gran interés para la compresión de la organización interna de la fortaleza, así como la aportación que supone al conocimiento actual que poseemos sobre la construcción de estas edificaciones religiosas dentro de recintos fronterizos de estas características y formando parte de las defensas murarias, es de gran interés científico para un conocimiento más específico de la organización de los complejos defensivos rurales del reino nazarí.

En conclusión, Castril contará desde el siglo XII con un castillo fortificado, bajo el cual se asentará un pequeño núcleo de población en una villa amuralla, la cual contaba con mezquita. Tras la conquista cristiana en 1490, se mantendrá la fisonomía del núcleo villa–fortaleza, aunque con el paso del tiempo, la fortaleza irá perdiendo su función defensiva, y la villa se irá extendiendo desde el primitivo urbanismo de herencia islámica, hasta la época actual.